miércoles, 28 de febrero de 2018

Mantenimiento correctivo de inmuebles

Mantenimiento correctivo de inmuebles

Imagina este escenario: una mañana te despiertas y descubres que no hay agua en tu casa. Te pones a pensar y concluyes que el problema no puede ser una cuestión económica porque estás al corriente de tus pagos. Piensas que quizá se debe a limpieza en el sistema de distribución de agua de tu ciudad, pero no escuchaste nada en las noticias. Sabes que la bomba está funcionando. Eventualmente te enteras, tras unas breves llamadas de teléfono, que todos tus vecinos tienen agua. Finalmente llegas al diagnóstico correcto: no tienes agua porque la plomería de tu casa, por fin, tras décadas de descuido, dejó de funcionar. 

Si una persona se despierta y descubre que no tiene agua en su casa, su siguiente acción, tras concluir que el problema se debe al mal estado de las tuberías, será hablar a un plomero para que vaya a resolverle esa cuestión. El plomero hará un diagnóstico del problema. En el peor de los casos dirá que es necesario renovar toda la tubería de la muy mal cuidada casa…

Aunque quizá esté es un ejemplo muy catastrófico, no dar mantenimiento a un inmueble puede acarrear un escenario así de deprimente. El mantenimiento preventivo precisamente existe para que los dueños se eviten esta clase de problemas desagradables e incómodos y para que aseguren alargar la vida útil de sus casas, edificios u oficinas. No hacerlo significa gastos muy fuertes. 

Si te quedas sin agua porque la plomería está mal, ¿qué haces? Pagas cualquier cosa que el plomero te pida. Lo que quieres es resolver ese problema ya, de inmediato o tan pronto sea posible. No puedes funcionar sin agua. 

En muchas áreas de la vida ocurre que enfrentamos un problema hasta que este ya es muy grave y está fuera de nuestro control. En este escenario tomamos medidas correctivas, es decir que emprendemos acciones que resuelven el problema de la forma más rápida posible. Con frecuencia, sin embargo, estas medidas correctivas resultan muy costosas, mucho más que llevar a cabo acciones que prevengan los problemas. 

La mayoría de las personas realizan medidas correctivas. Por eso terminan gastando mucho más dinero (en algunas circunstancias el mantenimiento correctivo puede costar el doble que el mantenimiento correctivo) y, además, sufriendo las incomodidades que un problema grave puede ocasionar. 

En el ámbito empresarial, el ahorro de los recursos económicos es vital para tener finanzas sanas. Emplear el dinero en tareas de mantenimiento preventivo es una inversión muy redituable que contribuye a proteger los recursos económicos de cualquier negocio. 

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