martes, 19 de septiembre de 2017

Tener una casa de revista... ¿es posible?


¿Quién de nosotros no se ha perdido horas enteras disfrutando las revistas en donde aparecen las casas de nuestros sueños? Cada cuarto tiene su personalidad; cada espacio, su objetivo.

Los ricos y famosos gastan millones de dólares en diseñadores, muebles y objetos que hacen sus casas únicas y acogedoras. ¿Existe forma de obtener los mismos resultados dentro de un presupuesto más realista... o incluso sin gastar un peso?

La respuesta corta es: sí es posible. En la mayoría de las ocasiones bastan algunas nociones de diseño y principios básicos para transformar un espacio común en un espacio de revista. Pon atención a estos puntos.


  • Piensa en conjunto y sé constante. Es lo más normal del mundo: hemos ido recibiendo o adquiriendo cosas sin ton ni son. Sencillamente nos enamoramos de una mesa, un sillón; o nos regalan éste o aquél cuadro... y lo ponemos en nuestro hogar porque nos encanta la pieza. Aunque es un bello detalle en las casas de los recién casados, no tengas miedo de deshacerte de una pieza que no va con el conjunto; y evita comprar muebles o piezas por impulso, sin pensar en el conjunto. Por el contrario, piensa y diseña ti espacio; imagina lo que quieres hacer con él. Si te has decidido con un estilo, mantén el rumbo. El espacio será congruente y espectacular.
  • Los colores hablan. Distintos colores invitan a distintos estados de ánimo. Todos tenemos un “color preferido”, pero no es lo mismo una blusa o bolsa que la pared de una habitación. Respeta las nociones básicas de colorimetría y usa colores planos y suaves en espacios de descanso (como la sala o las habitaciones), colores limpios para baños y cocina, y más atrevidos para zonas de esparcimiento como terrazas y cuartos de juego. El color es el elemento principal en la personalidad de un espacio.
  • Más vale poco y bueno que mucho y malo. No tengas prisa por “llenar” cada metro cuadrado y esquina de la casa. Ahorra y espera hasta encontrar el mueble ideal. Más vale pagar bien por un comedor de calidad que te encanta, que pagar poco por uno “más o menos”, o de mala calidad. Recuerda: los muebles que son “de mientras” se convertirán en los de siempre, y tú te seguirás preguntando por qué tu casa no te encanta.
  • Acentos: úsalos con tiento. Un espacio debe de tener un color principal por tema, y utilizar objetos de colores contrastantes que llamen la atención y funcionen como foco de expresión. Conoce el círculo cromático y recuerda: los colores que están juntos entre sí, combinan bien. Los que están exáctamente del lado opuesto son contrastes agradables. Evita el resto de los colores del círculo. Dicho esto, ¡no abuses de los acentos! Uno o dos en una habitación son suficientes. Piensa en una mujer bien arreglada: unos aretes llamativos son geniales, y funcionan porque son únicos. Nunca te pondrías todos tus aretes y bufandas al mismo tiempo ¿por qué hacerlo con tu habitación?
  • Por ultimo: la luz y los flujos. Un cuarto debe ser iluminado y agradable. Usa tanta luz natural como te sea posible (lo que, además, te ahorrará mucha electricidad) y utiliza las luces frías y cálidas según la habitación en la que te encuentras. Usa luces cálidas en cuartos de descanso, y luces frías en espacios de paso o trabajo. Permite que la luz, el aire (y las personas) puedan fluir libremente por tus espacios y evita muebles innecesarios, estorbosos o mal acomodados.
Con estos cinco principios podemos empezar a diseñar una casa que no solo sea la de tus sueños, sino que defina y acompañe tu propia personalidad.





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